Nos ocupamos del mar…

Hace unos días, @laciudadviva publicó un interesante post de Mauro Gil-Fournier el arquitect* como cuidador urbano en el que reclamaba el cuidado como una de las funciones principales de su práctica profesional. Quien nos conoce sabe de la “prudencia” y la desconfianza con que solemos tratar a los arquitectos y sus paranoias y, pese a que últimamente hemos conocido arquitectos humanos y humanistas, nos invade una desconfianza casi innata hacia la profesión. Superadas las reticencias iniciales, el post nos parece que debiera trascender gremios y posicionarse como ética.

En temptatives tenemos una querencia natural por el humanismo, entendido como aquella corriente de pensamiento que tiene a las personas y sus significados en el centro de su interés y, por lo tanto, el hecho de que algunos profesionales se aproximen al humanismo para entenderse y pensarse y se acerquen a lo social, lo cultural, lo artístico… nos ayuda a seguir reflexionando.

El post de La Ciudad Viva plantea una visión humanista del arquitecto en tanto que profesional que desarrolla un proyecto en relación, diálogo e interconexión con las personas y los entornos y nos ha interesado el acento en la ética del cuidado: “Cuidarse es sinónimo de conocerse. Por lo tanto cuidar de los demás significa aproximarse, conocerlos, entenderlos. También el cuidado de uno mismo implica necesariamente relaciones complejas con los otros” (1)

Nos interesa especialmente la ética del cuidado por la posibilidad de trasladar el concepto a la esfera de las personas que nos dedicamos de forma profesional a esto de la cultura y que también hemos sufrido un cierto distanciamiento respecto a la idea del cuidado dado que nos hemos centrado en el trabajo sobre los bienes culturales y los productos olvidando que la cultura y sus expresiones son mecanismos de creación de subjetividades y de relaciones sociales.

El hecho de que el trabajo en cultura se haya centrado en la producción y distribución de mercancías culturales implica a la vez que hemos contribuido a una modelización impuesta por la cultura capitalística. Vamos, que hemos contribuido a estabilizar y solidificar actitudes que refuerzan el capitalismo mundial integrado y hemos obviado formas y tentativas de singularización, dejando de lado el trabajo de favorecer espacios colectivos (simbólicos, relacionales…) que bien pudieran generar otros escenarios en nuestros entornos más próximos. (2)

En este punto nos parece interesante apropiarnos y cultivar la ética del cuidado en nuestras profesiones y también como ciudadanos en nuestras esferas pública y privada. El desarrollo de lo emocional y lo afectivo en nuestros entornos (físicos, culturales y virtuales) marca un viraje de actitudes que requiere el trabajo en procesos (en tentativas) más que en actos puntuales y concretos, nos abre el camino para tejer redes afectivas que propicien una reconstrucción de relaciones sociales basadas en el desarrollo de las capacidades personales para actuar en comunidad y no en la uniformidad que perpetúa las relaciones de poder.

En el post de @laciudadviva se plantea cómo la ética feminista genera nuevos modos de proponer y resolver conflictos desde la complicidad, la equidad, la transparencia, el respeto a las diferencias, la confianza mutua y la colaboración… Elementos que deberían estar muy presentes en el trabajo desde la cultura pero, sobretodo, abordar la idea de conflicto, estimular el pensamiento crítico, cuestionar el sistema y no trabajar (aunque sea inconscientemente) por ser la homeopatía que amansa, modela a las personas y las iguala en un sistema global que reproduce -mediante los bienes culturales- los mecanismos dominantes a nivel económico y político.

Podría parecer que el profesional de la cultura adquiera cierto papel de gurú que genera un determinado control social en el ámbito en el que desarrolla su trabajo (como ha sucedido en muchos casos con los arquitectos) y no, no hablamos de eso, para nada. Lo que planteamos es un trabajo de mediación y dinamización que habilita marcos de singularización y de creación de comunidades y que favorece entornos relacionales y de acción que puedan desarrollarse más allá de la intervención o de la presencia de un profesional para que nazcan, crezcan y transformen.

De hecho en nuestros entornos se dan muchas experiencias, muchos marcos de creación de comunidades, de relaciones y de producción de subjetividades que a menudo desconocemos o desestimamos… Deberíamos de prestarles más atención, nosotros lo hacemos, porque pensamos que el objetivo final (aunque utópico) de cualquier gestor cultural público debería ser la autodestrucción de su profesión en favor de modelos y ecosistemas de autoorganización social. Pero claro, para que esto se produzca tenemos que ser capaces de modificarnos y transformar lo que hacemos más allá de lo profesional. Evidentemente, todo esto conlleva una profunda carga ideológica, cómo no….

el humanista como cuidador de entornos

Nos ocupamos del mar” escúchala en grooveshark o desde spotify

______________________________________________________________

(1). Cita del post de Mauro-Gil Fourner “el arquitect* como cuidador urbano“, La Ciudad Viva.
(2). Félix, Guattari, Suely Rolnik “Micropolítica. Cartografías del deseo“,  Traficantes de sueños
Publicat dins de General | Etiquetat com a , , , , , , | 1 comentari

El grito…

Escribir me ayuda a pensar. También conversar. Aunque me resulta más agradable conversar que escribir. Lo hago con otros. Escribir requiere soledad, concentración y esfuerzo. Soy un poco vago, siempre lo he sido. La conversación me resulta agradable y me estimula el pensamiento sin grandes esfuerzos. Pero me gusta escribir, aunque lo hago poco, bastante menos de lo debiera, porque también lo necesito.

Hace tiempo que no escribo. Y eso no quiere decir que no piense, que lo hago y mucho. Es mi actividad principal junto a leer y escuchar música. También trabajo. Le dedico muchas horas al trabajo, más de las que debiera y, aunque me gusta, no lo considero mi actividad principal.

El Grito de Edvard MunchÚltimamente he empezado varios escritos que he acabado desestimando porque no decían nada, porque no me explicaban nada, porque este maldito capitalismo se ha apropiado hasta de nuestras palabras convirtiéndolas en huecas, nos ha colonizado el lenguaje. No solo nos han robado la vida y las expectativas individuales y colectivas de vivir en un mundo mejor, sino que nos han robado las expresiones, las palabras. Nos han metido en un bucle maldito de significados y contradicciones que nos culpabiliza incluso de nuestra propia capacidad de expresarnos simplemente hablando o escribiendo. El valor semántico que le damos a las palabras es lo que nos diferencia y este nuevo régimen mercantil que nos habita las ha homologado ¿Si nos roban las palabras que nos queda? Nada.

Nos han robado palabras como justicia, república, democracia, comunidad, ciudadanía, política, igualdad, cultura, participación, libertad… Palabras en las que creo (o he creído), que significaban cosas que ya no significan, que ya no me ayudan a expresar lo que pienso de las cosas.

Si pienso en la justicia no puedo más que ver a Garzón procesado por investigar el asesinato de miles de civiles durante la dictadura de Franco y a Camps riéndose del mundo porque sabe que no le pasará nada.

La palabra república está cargada de los imbéciles del Tea Party americano que, sin duda, constituyen la base y orientación de muchos comportamientos muy cercanos.

Si democracia es el sistema con el que elegimos a nuestros representantes estamos listos. Se hace muy difícil pensar que es posible hablar de democracia y imaginar esta bazofia de comedia en que se nos ha convertido la forma en que tomamos y toman decisiones por todos unos cuantos que no representan a nadie desde hace mucho tiempo, sólo a los mercados, claro.

Y ya que hablamos de mercados, en eso se ha convertido la cultura, en la industria cultural, en un conjunto de productos consumibles y exportables que nos identifican colectivamente y con los que algunos hacen dinero, otros pagamos y otros se endiosan. Muy triste.

¿Dónde está la ciudadanía? ¿Dónde la comunidad? ¿Cómo recuperar nuestros espacios de relaciones? Hemos perdido el sentido de lo público, de lo que es de todos, de nuestra capacidad de ser colectivamente, de preocuparnos por lo común y darle sentido y de cuidarlo y protegerlo. Cualquiera puede meter la mano en la olla y llevarse lo que necesita para especular. ¿cómo nos protegemos de eso? La política debiera servir para construir espacios colectivos y comunes, para ser colectivamente en y desde las diferencias. El pensamiento único triunfa anulando cualquier espacio de crítica. La participación implica ser parte de algo, sentirse responsable de eso y ser en lo colectivo sin renunciar a la individualidad.

¿Qué idea de libertad hay detrás de nuestros gobiernos? No tengo palabras…

Sólo nos queda el grito, mirar al horizonte de cielos rojos y azules y lanzar un grito desgarrado, ocupar la calle y volver a recuperar palabras que den sentido a lo colectivo, crearlas de nuevo si es necesario, compartirlas y defenderlas.

Adelante, pues, que todo esto ya ha sucedido antes y lo podemos remontar todas las veces que sea necesario.

Este poema de Rafael Alberti fue escrito en plena guerra civil, en 1937, y recuperado y cantado por Paco Ibáñez en el Olympia en 1969

Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven: son palabras.

Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!

Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar que no puede por imposible, y calla.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras

The Scream from Sebastian Cosor on Vimeo.

Publicat dins de General | Etiquetat com a , , , | Deixa un comentari

#2 Humanisme i democràcia

“Més que valorar l’humanisme com un luxe imprescindible cal veure si ens podem permetre el luxe de prescindir-ne, de no confiar en les humanitats” Marta C. Nussbaum

Gràcies a les prescripcions del CERC mitjançant el seu butlletí d’adquisicions (al que recomano subscriure-s’hi) ha caigut a les meves mans Sin fines de Lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades, de Martha C. Nussbaum. D’una forma o altra arribo a aquesta lectura com una segona temptativa després de la lectura del llibre Adéu a la Universitat. L’eclipsi de les humanitats i una creixent preocupació per les relacions entre educació, cultura i democràcia des d’una perspectiva cultural (vegeu el post anterior).

El llibre posa de manifest la progressiva extensió d’un model educatiu centrat en el creixement econòmic, en la renda, per sobre d’una educació que treballa per al desenvolupament humà, per a la democràcia. La situació socioeconòmica actual no fa sinó agreujar la situació, implementant plans d’estudis centrats en la preparació tècnica i en la professionalització, oblidant conscientment el treball de creixement personal i col·lectiu a través del coneixement de les arts i les humanitats. Un aprenentatge, aquest darrer, clau per a la salut de qualsevol democràcia.

Nussbaum defensa la necessitat d’educar ciutadans en el sentit més republicà de la paraula, ciutadans que siguin la base d’una democràcia sòlida que només pot ser real des d’una ciutadania emancipada intel·lectualment:

-amb capacitat crítica,
-amb capacitat de reflexió, pensament i emoció
-amb comprensió i imaginació empàtica del món

Aquestes capacitats i habilitats, sumades al reconeixement de les nostres debilitats (vulnerabilitat, imperfecció, preocupació narcicista…) ens converteixen i ens fan reconèixer-nos com éssers socials interdependents constitutius de la humanitat i de la construcció ciutadana d’una democràcia plena.

[Podríem aquí obrir una finestra i reflexionar sobre aquestes actituds i habilitats comparant-les amb els resultats electorals, amb moviments socials com el 15M i amb una general desmobilització/domesticació ciutadana tot i la crisi social, política i econòmica en què vivim, etc. Però que cadascú hi reflexioni, potser en un proper post ho abordem...]

Més enllà d’analitzar el llibre des de la perspectiva educativa i fer una crítica simplista al sistema educatiu actual, des de la cultura treballem tanmateix per aquests objectius, formulats de forma més o menys explícita segons els casos i els àmbits de treball (i qui no treballi per això, estaria bé que ens expliqués quin és l’objecte de la seva feina en cultura).

Quin és (o hauria de ser) doncs el paper dels qui ens movem propers a la cultura en aquest context marcat per un retrocés de les arts i les humanitats en les esferes educatives i en les prioritats polítiques i socials? Com podem, des de la cultura, treballar per construir una democràcia real, representativa i, per tant, una ciutadania empancipada intel·lectualment?

Afavorir un aprenentatge actiu, d’arrel socràtica, des de l’acció cultural. Construint espais de cultiu, d’aprenentatge, reflexió i pensament crític en els projectes o iniciatives culturals. Cal complementar l’educació “curtplacista” que cerca finalitats immediates i ciutadans miops per processos que ampliïn la profunditat i amplitud de les mirades.

Cultivar les capacitats emocionals de la ciutadania generant propostes que reforcin la comprensió empàtica del món, facilitant la contextualització i les eines per descodificar els missatges i per descobrir la varietat i complexitat d’experiències i relacions humanes.

Posar de manifest i treballar per la construcció de ciutadania activa i crítica. Generant espais de trobada i connexió ciutadana, connectant persones diverses a partir de processos de treball compartits que evidenciïn la interdependència de la ciutadania i la complexitat social i cultural dels entorns.

Practicar la democràcia en els projectes que tenim entre mans. Afavorir espais de diàleg i presa de decisions compartides i responsables, fomentant la participació activa i gestionant els conflictes de forma oberta, sense por.

Tot allò que fem en cultura, educa… o hauria de fer-ho. De vegades ens deixem portar per un activisme quantitatiu incrementalista, fer i fer i cada dia fer més… a més oferta més demanda. En cultura i en educació no hem de tenir pressa, no cal córrer, no ens hem de deixar portar per la inmediatesa de la pressa contemporània, menys quantitat i més intensitat. Treballar amb grups reduïts, en accions petites. Decréixer per extendre’ns. Sí, com una taca d’oli.

No hem de caure en el numerisme dels indicadors a pes, en mesurar l’èxit per la quantitat de persones que van a una activitat o el curtplacisme que busca finalitats immediates, així està l’educació en què, cada cop més, es mesuren els estudis/investigacions segons l’impacte i la rendibilitat sense atendre a la millora qualitativa de les propostes.

És una qüestió de canvi en la consciència dels individus. Ja ho deia el Jordi Oliveras en un comentari al post anterior però cal fer una tasca integradora, un a un.

Pel que fa als professionals de la cultura, les arts i les humanitats, treballem amb persones i són els valors, les actituds, la humanitat, el que genera canvis en l’entorn i això no és sistematitzable, protocolitzable, estandaritzable… No som un interruptor que s’apaga o s’encén. Som un creuament… I més enllà de contaminar i carregar de sentit allò que tenim entre mans, hem de ser els primers en posar-ho en pràctica. És una actitud individual i un posicionament del que no podem permetre’ns el luxe de defugir.

“Una ínfima correcció d’allò essencial té més importància que cent innovacions accessòries” Raoul Vaneigem

Publicat dins de General | Etiquetat com a , , , , | Deixa un comentari

apunts per a un canvi sistèmic: de la cultura com a recurs a la cultura com a dret

A propòsit de cambios en la gestión pública de la cultura: de la cultura como derecho a la cultura como recurso de Jaron Rowan (@sirjaron).

La lectura de l’article de Jaron, sempre suggerent i motivador, ens ha animat a una xerrada de cafè i tabac sobre el treball públic en cultura i en què podem fer una mica d’autocrítica en relació al que fem, com hem arribat fins aquí i si podem fer alguna cosa per canviar-ho.

Sobre els orígens de la idea d’Indústria cultural no entrarem perquè Jaron ja ha escrit molt encertadament sobre això a Emprendizajes en Cultura (descarregable en pdf i que recomanem des d’aquí) però sí afegim alguns apunts…

Un problema de Metonímia entre d’altres… La política neoliberal i la invasió subtil del neoliberalisme ha fet que prenguem la part pel tot i parlem de cultura de forma reduccionista refererint-nos massa sovint a entreteniment espectacle o indústria reproductora de productes de consum ràpid menystenint altres formes de fer cultura. Els processos, finalitats i límits no són comparables de cap manera: creació col·lectiva d’imaginaris ciutadans, processos de cooperació, relacions entre col·lectius, formació artística no reglada, pràctiques artístiques, treball en comunitat, recerca, reflexió i crítica….

Els tècnics municipals, formats en els màsters i postgraus en gestió cultural, hem estat víctimes d’un sistema formatiu poc permeable a les noves realitats socials i d’una rigidesa acadèmica imposada pels plans educatius tancats enfocats a la professionalització. La tecnificació i la recerca de l’eficiència guanyen a la recerca, anàlisi i abordatge de continguts i del pensament crític. Així, gran part dels gestors culturals responem més a una nova classe burocràtica i administrativa que perpetua els sistemes que no pas a ser impulsors i mediadors entre la societat i la creació i l’accés al coneixement.

En aquest procés de liberalisme o d’invasió subtil d’allò més quotidià (i de la cultura, per descomptat) ens hem acabat posant al cap, de forma més o menys conscient, allò de “treu tota la llet de totes les mamelles” i polítics, tècnics, empresaris, activistes i creadors hem entrat, quasi sense adonar-nos, en la roda del hàmster, donant voltes sense saber com aturar aquest cercle, arribant de vegades a moure’ns en l’absurd mercantilisme de compra i venda de productes.

Aquest voltar en la roda ha desideologitzat i despolititzat l’acció cultural fent que passem del treball en la cultura com a dret a un abordatge instrumental del fet cultural com situa Jaron Rowan. Hem passat a una cultura ornamental sense càrrega crítica ni transformadora, un seguit d’actes edulcorats presentats en acurades i estètiques programacions.

Davant d’aquest panorama desolador algú podria pensar que tot és tan gran i tan inabastable que no podem fer res per canviar-ho ni tan sols per invertir aquesta tendència hiperproductiva i, perquè no, autodestructiva de la ciutadania i la societat.

Algunes coses que podríem fer i només depenen de nosaltres:

- Apostem clarament per l’humanisme i els valors: oblidem-nos dels productes i posem l’accent en les persones, en la gent de les nostres ciutats i territoris, treballem amb col·lectius i amb la comunitat testejant noves formes d’organització i acció, sense por a equivocar-nos.

- La nostra feina té una càrrega ideològica i política a la que no podem renunciar. Si la Cultura, l’art, l’educació no qüestionen, reflexionen qui esperem que ho faci? no podem, per tant eludir aquesta càrrega que determina el nostre treball per una cultura com a un dret social clau en el desenvolupament de la societat.

- Portem les nostres organitzacions als límits. La nostra feina amb la societat així ens ho demana. Ens toca hackejar les estructures rígides i administratives per adequar-les i aproximar-les a la societat civil retornant allò públic a allò que és propi i consustancial de la comunitat. Ja hem vist massa identificacions de la cosa pública amb els mercats. Cal tornar, no tan sols a la representativitat, sinó a la màxima integració i activació de noves formes de participació i articulació social. Des de la cultura és possible.

- Generem al nostre voltant processos d’aprenentatge col.laboratiu. Fem i aprenem i aprenem fent i ens ho expliquem, ho compartim i ens equivoquem també, fracassem.

- No volem ser rendibles. La cultura no pot mesurar-se en termes de rendibilitat econòmica, la cultura busca un desenvolupament personal i social, requereix altres paràmetres.

Si un sistema és un interacció entre les parts que el conformen, assumim un paper actiu en la modificació de la nostra posició, discurs i actitud per tal de generar canvis en el conjunt, un canvi sistèmic. Quant més intenses i constants siguin les nostres accions més profunds seran els canvis que produirem.

El canvi pel canvi no té sentit, el sentit serà aconseguir que la cultura esdevingui un dret fonamental de les persones i no un instrument o una mercaderia.

Publicat dins de General | Etiquetat com a , , , , | 2 comentaris

#1 Educació, Cultura i Democràcia

Tot comença amb el llibre del Jordi Llovet Adéu a la Universitat. L’eclipsi de les humanitats. No vull resumir-lo o fer-ne una valoració, bàsicament perquè trobo que és necessari llegir-lo i dóna per reflexionar-hi, molt i en profunditat. El que recull en les més de tres-centes pàgines ens explica perquè som on som.

Durant la lectura em sorprenen afirmacions com aquestes:

“En aquest sentit, cada dia sembla més clar que les institucions parauniversitàries que existeixen a totes les ciutats una mica poblades -instituts i centres de cultura, ateneus, museus, cenacles de savis, acadèmies- faran la feina que la universitat ja no és capaç de fer, i la faran de fet -cosa que a tothom hauria de semblar-li excel·lent- per una massa de població superior a la subclasse social dels estudiants universitaris. (Deixo de banda el fet que les plataformes culturals no universitàries estan sotmeses -a diferència del que encara succeeix a la universitat- als interessos d’un partit polític i ofereixen les seves activitats, amb més o menys dissimulació, per assolir un dia o altre rèdits electorals: com una propaganda, un entreteniment o un espectacle generador de vots).” (pàg. 131)

“Museus, centres de cultura contemporània, tallers d’artistes, acadèmies fent la viu-viu, llotges de pintors, espais comunitaris per a la pràctica de l’art, societats musicals i més coses són en aquests moments, a moltes ciutats, els llocs més actius pel que fa a la transmissió del saber i al conreu de la intel·ligència, de la sensibilitat i de la socialitat. Allò que hauria hagut de fer la universitat ho faran durant molt de temps, possiblement, aquesta mena d’institucions, en les quals, d’altra banda, els universitaris no hi posen els peus” (pàg. 233)

D’una forma o altra, les afirmacions em produeixen una sacsejada. Recupero la sensació de frustració durant el meu pas per la universitat, repenso els espais on he après el que sé i em costa trobar referències sòlides d’aprenentatge i adquisició de coneixements i capacitat crítica en el meu temps d’estudiant. Em preocupa i em preocupo encara més en pensar que molts projectes culturals redueixen la seva dimensió educativa a les visites guiades i a alguns tallers concebuts amb poc esma. La idea de la transferència de coneixements, “el conreu de la intel·ligència, de la sensibilitat i de la socialitat” no és present de forma prou clara en el dia a dia de molts dels projectes i iniciatives culturals de casa nostra, no de forma integral i global com a mínim.

La idea de la pedagogia en la cultura no s’ha abordat amb la complexitat necessària, ni des del sector educatiu ni des del cultural. Ho cita també Llovet prenent paraules d’Alexandre Garí “No tothom té prou consciència de la complexitat del món de la pedagogia (…) Però el filòsof, el sociòleg, el moralista, el polític també anomenen pedagogia les forces petites o grans del pensament que determinen la vida de les entitats col·lectives i amb elles involucren tot el mecanisme docent, àdhuc en el seu aspecte més immediat i pràctic”. (pàg. 337)

També durant massa anys, des de la Cultura hem reclamat al sector educatiu una formació/sensibilització vers les arts, una via de formació de públics (i utilizo aquest concepte tan “buit” a propòsit, espero que es noti la ironia) que ens “faci fàcil” la nostra tasca pensant “si ens eduquen els públics en el consum cultural, la nostra feina de programadors (una altra ironia) será molt més fàcil”. I hem errat el tret. Hem caigut en delegar en altres uns reptes que no tenen encarregats dins d’una formació institucional cada cop més especialitzada, especialitzadora i professionalitzadora que obvia un coneixement suficient per desxifrar les claus del món contemporani.

Per posar un exemple, que n’hi ha més, es considera l’escola com a principal client d’un mercat i un consum de productes culturals, i aquestes ofertes són sovint una justificació quantitativa de les activitats de difusió

Ens han posat al cap la necessitat d’estimular la creació “per se”. La creativitat està de moda. I em pregunto si no serà una expressió més del neoliberalisme que empeny les persones a produir coses, a generar productes, a consumir-los… Tot amb la mateixa acceleració, superficialitat i acomodació amb que funciona el que ens envolta. Així, els usos creatius-expressius han omplert  i donat contingut a molts equipaments culturals que no sempre han trobat un marc de referència clar i han funcionat amb baixa qualitat i poc rigor pedagògic.

Posem el fre, posem-lo ja. Parem i pensem, posem pausa en allò que fem, retornem al petit i quotidià per forjar canvis que puguem numerar un a un i no com a massa o quantitat.

Com diu el mateix Llovet “És impossible bastir una democràcia sòlida, perdurable i solvent sense tenir present que, abans que cap altra cosa, la democràcia hauria de ser el règim polític que assegurés el funcionament de la res pública sobre la base indefugible de la sobirania intel·lectual de tots i cada un dels membres d’una societat. (…) Sense una ciutadania emancipada des del punt de vista intel·lectual, tota democràcia tendeix a la plutocràcia, a la burocràcia o a les diferents i més subtils formes de totalitarisme” (pàg. 298)

Cal introduir (o prioritzar) en els projectes culturals la idea d’inocul·lar la passió intel·lectual a les persones amb qui treballem procurant que, d’una o altra forma, creixin com a persones, com a ciutadania emancipada i crítica… garantint així una sobirania intel·lectual capaç d’assolir una democràcia de ple dret que ens ajudi a dibuixar un futur millor com a individus però, sobretot, com a col·lectivitat. Difíicilment ens podrem desenvolupar col.lectivament sinó tenim l’oportunitat de fer-ho individualment.

Això només és un esbós que obre mil nous fils d’on estirar… La caixa és oberta!

Agraeixo a @bagdadcafebcn la recomanació de la lectura del llibre i, tant a ella com a @rafamilan , el poder contrastar les idees sobre la meva lectura que m’ha permès aquesta temptativa
Publicat dins de General | Etiquetat com a , , , , | 5 comentaris

Cultura és tot allò que fem les persones

El Diàleg amb la ciutadaniaEl Centre d’Estudis i Recursos Culturals de l’Àrea de Cultura de la Diputació de Barcelona ens convida a participar a la Jornada El diàleg amb la ciutadania: com arribar a acords amb els interlocutors culturals. A la descripció de la Jornada es planteja “la necessitat de dialogar i d’arribar a acords amb la ciutadania com a una necessitat que cap ajuntament no pot eludir (…) i que aquesta acció s’ha de fonamentar en la voluntat de pacte, en el fet d’escolta i, també en el fet de saber negociar i encaminar els punts de vista particulars cap a un horitzó comú” D’altra banda, també formula com a objectiu “mostrar com es poden arribar a acords amb interlocutors diversos i amb interessos sovint divergents, per tal de convergir en la formulació d’estratègies comunes i aprofitar l’energia ciutadana per integrar-la en les polítiques culturals municipals”

Aquestes afirmacions ens conviden a una primera reflexió sobre el nostre paper com a gestors culturals, quina relació establim amb el territori on desenvolupem la nostra feina i el nostre posicionament dins l’administració pública local.

Però abans ens formulem algunes qüestions :

  1. Si plantegem la necessitat de diàleg, serà perquè l’administració ha deixat de dialogar amb la ciutadania? ha dialogat alguna vegada?
  2. El nom determina la cosa. No ens agrada parlar de participació, de negociació, de pacte. Ens apareixen altres paraules… després les veurem
  3. Joan Subirats feia un tuit l’altre dia en relació a la legalització de Bildu “la calidad de una democracia se mide por la cantidad de disidencia que es capaz de contener”. Podríem dir que la qualitat d’una política cultural es mesura per la quantitat de projectes treballats colze a colze amb la ciutadania?
  4. Les persones demanem, cada dia més, una administració relacional centrada en les persones i en la col·lectivitat. És necessari, doncs, demolir les estructures rígides per guanyar en flexibilitat i adaptabilitat? en favor de la ciutadania, és clar….
  5. La celeritat actual, la velocitat en què s’esdevenen les coses necessita d’una transformació profunda de les metodologies de treball, del paradigma de la programació com a eix de la política cultural. Els canvis que estem vivint són més profunds i estructurals que pensar tan sols en la comunicació o en la participació.

Hem intentat ordenar la nostra intervenció en 3 NÚVOLS I 13 IDEES com a punt de partida:

Ecosistemes Culturals

1. La complexitat ja és estructural, el territori ja no és només el terme municipal on desenvolupar l’acció cultural. No podem pensar en el territori des d’un punt de vista unidimensional: físic, polític, institucional…. Cal incorporar altres dimensions i observar-les i considerar-les totes alhora: memòria històrica, el paissatge, el “paisanatge”, el territori virtual, les xarxes de transports, l’urbanisme, la mobilitat, les relacions personals, la multiplicitat d’identitats, la construcció de ciutadania, de comunitat… El territori es converteix en un gran mapa de relacions en 3D, com a mínim. (la virtualització del territori, dels llocs als espais).

2. El paradigma 2.0 actualitza i posa en primer pla els valors de crear, compartir, col·laborar i connectar i posa a les persones al centre d’aquest escenari. No es tracta només de tecnologies, es tracta d’un canvi social que s’apropia d’elles. Les tecnologies són eines que faciliten i fan possible el desenvolupament personal, de projectes…. no són un fi en sí mateixes. No estem parlant de tecnologia, estem parlant de la nostra actitud davant de les tecnologies. La tecnologia no pot avantposar-se mai als continguts. La societat té més poder i coneixement que qualsevol de les institucions que ella mateixa ha creat per a la gestió del comú. El Paradigma 2.0. significa una transformació cap a alguna cosa nova, que no perquè sigui nova ha de ser bona, però tenim l’oportunitat de fer-ho possible.

3. La velocitat amb que es produeixen els canvis és exponencial. No tenim temps d’entendre alguna cosa que ja apareix una altra més interessant. La capacitat d’adaptació als canvis requereix d’una gran flexibilitat i permeabilitat i de noves competències. L’actitud amb què abordem la complexitat i les incerteses serà fonamental per entendre una nova realitat.

4. La vida és una tómbola, o com diria Cortázar “la vida es una pura joda”, però també una xarxa de xarxes. Tot està format per xarxes, les neurones, els transports, la informació, els mercats, les relacions… Treballar en local, en xarxa, en el núvol, compartint, creant i activant xarxes, consolidant-les. I entenent que no totes les xarxes tenen el seu centre en nosaltres i que, fins i tot, podem no formar-ne part.

L’organització

5. La deconstrucció per esgotament del model i la necessitat d’una organització oberta. Per aconseguir una “institució expandida” cal canviar el posicionament de totes les persones implicades i pensar més en la generació de continguts que en la distribució dels que algú ha generat i col·locat en el mercat. Cal doncs treballar per una organització relacional i mediadora amb l’humanisme com a eix i humanitzadora en essència.

6. Retorn a la gestió d’allò que ens és comú. El servei públic com a la gestió del que és de tots, lluny de l’apropiació d’allò que és públic amb consciència de patrimonialització i “privatització pública”.

7. Les perifèries com a nous centres. Tornem a les xarxes, les perifèries com a nodes d’una xarxa no descentralitzada sinó distribuïda. A les perifèries hi ha el contacte, el frec, toquem la realitat. Comencem des de les perifèries per arribar als centres.

8. El canvi no és fàcil, ni ràpid, ni bonic. El canvi, és difícil, lent, lleig i, de vegades, fa mal i tot. El canvi comença en la micropolítica, la quotidianitat i les coses petites (pensa global, actua local)

Els professionals de la Cultura

9. Reivindicació de la vessant social i la dimensió humana de la gestió cultural. D’una forma o altra hem arreconat la idea que la cultura és, en essència, una qüestió de persones. Hem prioritzat protocols, anàlisi de xifres i treballs de màrqueting oblidant-nos del diàleg i de la construcció de ciutadania des de la cultura. La metodologia, les eines, són necessàries, imprescindibles, però tampoc són la finalitat de la nostra feina.

La cultura ha de millorar la qualitat de vida de les persones i de les nostres ciutats, no la qualitat material, sinó justament l’altra… I aquesta és una qüestió social. La cultura ens ha d’ajudar a trobar solucions als problemes fonamentals.

10. Actitud hacker. Segons el Jargon File un hacker és “bàsicament un expert o entusiasta de qualsevol tipus”. Aplicar passió a allò que fem, superar l’horari laboral, el rellotge, les estructures rígides. En paraules de José Ramón Insa “El espíritu hacker de la cultura local nace del interés por la excitación que produce el hecho de hacer cultura. El espíritu hacker transciende las relaciones habituales individuo-jornalero-administración”. Sobre aquest tema tenim un post pendent a temptatives… aviat!

11. És necessari aclarir conceptualment el nostre posicionament professional, des d’on mirem i on i amb qui treballem. No podem renunciar al compromís i a una certa càrrega ideològica i ètica en allò que fem. I és imprescindible reconèixer el valor individual i col·lectiu de la comunitat, però no com els altres, els administrats, destinataris, clients o públics… sinó com a part essencial de nosaltres mateixos. Nosaltres no som els propietaris dels serveis públics i demanem als altres que participin en els nostres projectes; no proposem i esperem que “hordas” de ciutadans lluitin per consumir, participar o respondre a les nostres propostes dissenyades als despatxos, legitimant-les…

12. On està escrit que les polítiques culturals només les fan els polítics? Quan hem abandonat la nostra funció de dissenyadors de polítiques culturals, el nostre paper tècnic de diagnosticar les situacions i fer propostes d’intervenció? Per què ens hem acomodat, en alguns casos, en un paper estrictament de “felpudo” que ja ni mosseguem. On i quan vam perdre la nostra capacitat crítica? la de qüestionar allò en que no creiem? allò que sabem que no és ni el nostre ofici ni el benefici de tots?

13. Mai hauríem d’haver abandonat els carrers. Treballem en espais compartits, cocreant amb els ciutadans, generant un activisme entre iguals a partir de la conversa, el diàleg… des d’allò petit i nano és des d’on es forgen les revolucions, els canvis. Tenim una funció d’interfaz, de connectors en múltiples xarxes distribuïdes: la ciutat, els sectors culturals, els ciutadans, els equipaments, les relacions personals, les identitats individuals i col·lectives… i la  pròpia organització, també la pròpia organització, sí..

EXPERIÈNCIES

Fotografia de Laura Quinto a l'Òpera Prat by @lacapsa

1. Projectes “motor” proposats des de la institució que els planteja com una idea recombinàtoria a partir del treball amb creadors. La instituació planteja una idea oberta, un pre-beta, des d’on poder recombinar les propostes a partir del treball amb les persones, generant un projecte beta nou i diferent fruit de les aportacions de tothom.

2. Projectes ciutadans on la nostra presència queda diluïda en el col·lectiu. Ja no representem la institució i som uns activistes més de la ciutat i aportem i aprenem des del treball col·laboratiu, compartint experiències i coneixements.

3. oportunitats i serendipia. No perdre la idea i la necessitat de ser laboratori i de fomentar espais d’experimentació. Reconèixer les oportunitats i beneficiar-se dels instruments de canvi que el món modern proporciona, també  de les tecnologies i la filosofia que les sustenta. Internet, la xarxa distribuïda com a utopia de l’accés universal a la cultura i a la ciutadania com a dret fonamental. Els nous escenaris ens aporten noves oportunitats. Això no és tan sols una frase feta. Només pel fet de ser-hi present amb una determinada actitud, oberta i flexible, la possiblitat d’experimentar és enorme i ens permet entrar en nous escenaris i traspassar fronteres… Però cal ser-hi.

També cal tenir present la idea d’acompanyament a determinades persones allà on la ciutat no pugui arribar, a espais que puguin afavorir el seu creixement personal que aportarà a la ciutat i enriquirà allò comú i compartit…

“Cultura és tot allò que fem les persones”

Publicat dins de General | Etiquetat com a , , , , | 2 comentaris

Els músics i la xarxa. 4 idees al fil de la #Catosfera

Aquest cap de setmana s’ha portat a terme a Granollers, la quarta edició de la Catosfera. Dins aquestes jornades, una de les taules portava el títol de “Música en xarxa, el nou Paradigma. Nous públics i nous models de negoci. La construcció de la cultura catalana a Internet”. A la taula participaven un portal de descàrregues “legals” de música, un músic i el responsable d’un blog en català sobre música i cultura.

Pel títol i els ponents podem entendre que hi havia la voluntat d’abordar quatre qüestions diferents: la xarxa i el canvi de paradigma que aquesta genera, el paper dels públics en aquest context, els nous models de negoci i la cultura catalana… Aprofitant el fil, deixo aquí la meva reflexió a propòsit de la música i la idea de canvi de paradigma (o no) en el sector musical.

Estem vivint una època de canvis constants, canvis que generen incerteses, les innovacions tecnològiques estan modificant de forma substancial les formes de relacionar-nos i de consumir. Aquest nou context ens fa diferents. La Cultura té un paper determinant en moments de crisi, de canvis, d’incerteses… apareixen noves oportunitats, però sobretot noves formes de veure, nous llocs des d’on mirar i pensar per fer diferent. És temps de renovar el discurs. Existeix un canvi de paradigma en el sector musical?

En la taula d’ahir es va posar de manifest que el sector de la música no ha canviat de paradigma. L’argumentari emprat segueix essent de fa segles, sona una mica antic. L’existència de nous canals i formats no ha propiciat un canvi conceptual, ni metodològic, tampoc un canvi en el posicionament del sector. Es recorre a arguments del vell paradigma, sense cap innovació més enllà de fer una aposta per l’autogestió (fenomen que fa molts anys que existeix), composar intercanviant opinions per correu electrònic, tenir un blog o una web i presència a quatre o cinc xarxes socials com a eines d’informació i difusió. Això no sona a canvi, sinó a voluntat de perpetuar models antics en temps canviants.

Públics… que dius que què? Els receptors, les persones que escolten música segueixen essent els criminalitzats, els pirates, els qui posen en perill el negoci de la música, els qui no saben valorar, els mediatitzats… Seguim essent la cara fosca de la lluna. Aflorem en el debat vinculats a les descàrregues o a la manca de cultura de consum musical però mai com a agents indispensables en l’acte de comunicació musical. Aconseguir ser valorats com a agents actius ja suposaria de per sí, un canvi de paradigma, independentment de formats i suports.

Negoci i indústria… El gran tema i el que menys m’atrau. Em cansen les discogràfiques i els drets d’autor tant com em cansen alguns músics que, per desig propi, volen viure de la música en directe perquè sí, perquè ho han decidit i creuen que ho poden fer,  i creuen que no han tingut l’èxit que es mereixien perquè els “consumidors” no sabem valorar les seves capacitats creatives, que l’administració pública no hi dedica prou recursos, que la indústria només valora allò que ven… Reconec la dificultat de poder viure de l’art, a mí m’agradaria viure d’aprendre i pensar però no pot ser. Els drets d’autor apareixen com inqüestionables en la majoria de discussions amb músics i, també molts, defensen la independència dels seus projectes esperant que una discogràfica de les grans vingui a buscar-los. Què poc sento parlar de qüestionar el mercat i proposar alternatives reals, basades en l’esforç i aprofitant els recursos actuals, treballant des d’allò petit i fent una taca d’oli, dialogant amb els públics, construint ponts per evitar el vell sector, teixint un discurs actual, una nova forma de fer i compartir la música. La loteria toca a molt poca gent, la realitat és que cal treballar molt per avançar una mica.

Construcció de la cultura catalana a Internet? Comencem a tenir un problema amb aquest tema… Des dels 80 les polítiques culturals de Catalunya s’han centrat en el valor de representació cultural i de construcció nacional des de la cultura. Una cultura homeopàtica i domesticadora, amb els mínims conflictes possibles. Ara hi afegim la paraula internet i sembla que podem renovar un debat caduc que és omnipresent des de fa massa temps. Crec que ja s’ha acabat el discurs de la normalització. El català és normal. I altres cultures són possibles, cultures múltiples i diverses en que no importi tant la llengua sinó el missatge, el contingut, l’expressió, la capacitat creativa i crítica, la capacitat de transmetre i comunicar. Centrar el debat en la llengua és un acte reduccionista que també ens redueix com a ciutadans plens, ens emmiralla i no ens deixa penetrar en nous escenaris.

Potser repensar del cert aquests i d’altres temes vinculats al sector musical ens ajudaria a entrar, vertaderament, en un canvi de paradigma en què la música (i l’art per extensió), assumeixin una nova centralitat social.

Publicat dins de General | Etiquetat com a , | 12 comentaris