médicos, arquitectos… y una buena caja de herramientas

La gestión cultural es una profesión que no tiene un reconocimiento claro, tampoco dispone de un corpus bien articulado. Quizá porque no hemos sido capaces, todavía, de definir con suficiente claridad los conocimientos y habilidades necesarias para ejercerla ni les técnicas que necesitamos para poder abordar con unos principios éticos y libertad de acción nuestro trabajo de intervención y transformación social. No hay que ser catastrofistas, pero otras profesiones sí que lo han conseguido ni que sea pos su antigüedad. A pesar de las distancias hay dos que nos seducen por diferentes motivos.

De la medicina nos atrae el diagnóstico. El medico elabora un diagnóstico a través de la información que le da el paciente, su sintomatología, y la realización de pruebas complementarias con la utilización de diferentes herramientas le aportan datos objetivos (análisis, radiografías, escáners, auscultaciones…) El diagnóstico es la base del tratamiento. Sin diagnóstico no hay tratamiento y no hay curación. Así, el trabajo con información objectiva es imprescindible para la curación de enfermedades, lesiones, infecciones y cualquier otra condición física o mental.

Por otra parte, de la arquitectura nos interesa especialmente la capacidad de construir a partir de una idea mediante la planificación y la técnica, el cálculo y un lenguaje compartido por todos los implicados en la construcción. El arquitecto tiene una gran cantidad de funciones y objetivos, trabaja en equipo con otros especialistas y se encarga de proyectar edificaciones y espacions urbanos y es el responsable de la construcción. Un arquitecto no puede desarrollar un proyecto solo, necesita de la concurrencia de otros profesionales y la planificación es esencial para conseguirlo.

En elfondo, la dos necesitan que el profesional tenga a su alcance una gran cantidad de información y conocimientos que le den una capacitación y unas habilidades que, con las herramientas adecuadas, traduce en soluciones. Los que trabajamos en el sector cultual tenemos pendiente aclarar todo esto, trabajar con información objectiva, disponer de los conocimientos adecuados, aplicar la experiencia para traducirlo todo en acciones que, de forma planificada, consigan los resultados de transformación social que nos planteamos y hacerlo de forma sistemática.

caixa d'eines

A todo esto le podríamos llamar caja de herramientas que es exactamente aquello que nos diferencia de los que no son profesionales, a pesar de que se dediquen a cosas parecidas a la gestión cultural.

Necesitamos dotarnos de una buena caja de herramientas, compartida y válida en diferentes escenarios para ir avanzando en la consolidación de nuestra profesión. Pero no podemos caer en la tentación de entender que la caja de herramientas es la finalidad de aquello que hacemos, hay que concebirla como un medio para poder trabajar con más coherencia y profesionalidad en la cultura.

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