ideología, política, cultura…

Imatge extreta de l'entrevista realitzada per TV3 a Ferran MascarellEl pasado 4 de enero TV3 nos sorprendió con una larga entrevista al nuevo conseller de Cultura Ferran Mascarell. La entrevista emitida integramente, sin editar, repasa las principales preocupaciones del nuevo conseller que dice que organizará conceptualmente su acción en cuatro ámbitos: creatividad, progreso, comunidad y identidad.

Nada más empezar la periodista le comenta, que, removiendo en la hemeroteca de 2006, en su primer nombramiento ya había dicho que “intentaría quitar de la cultura la carga política” y le pregunta si ahora, en las condiciones de este nuevo gobierno, continúa pensado lo mismo y si le será fácil. Mascarell responde “justo, aún más, si alguna virtud puedo aportar yo a todo esto es quitarle la carga política. yo siempre he pensado que la política és importante per la cultura lo és aún más (…) la cultura es aquello que constituye nuestras sociedades, nuestras maneras de vivir y conviene mucho que haya distancias. La cultura diseña futuros posibles y la política los escoge y aplica, sino hay diseños imaginados es difícil que la política haga bien su trabajo” 

Tengo que reconocer que soy de los que se han alegrado de la designación de Ferran Mascarell como conseller de Cultura, de los que piensan que puede hacer un buen trabajo en la conselleria, un trabajo que lució poco en los escasos 8 meses en el gobierno de Maragall el año 2006. Per al lado de la primera alegría un sentimiento extraño de “no sé cómo se lo va a hacer en un gobierno de derechas un señor de izquierdas como el“. Y esta afirmación al comienzo de la entrevista de hacer ver que en políticas culturales los márgenes son los que son, que se debe quitar la carga política indica que para Mascarell las decisiones en política cultural son más técnicas que políticas y esto, al lado de algunas afirmaciones más del president Mas en la misma línea, abona la tendencia que se está imponiendo en  nuestra sociedad de que las ideologías no son importantes, que no son necesarias y que todo eso cuestión de trabajar con “los mejores“, “el gobierno de los mejores” que diría Mas

He vuelto a repasar el programa electoral de CiU y el programa electoral del PSC para ver si realmente, como dice Mascarell “en políticas culturales los márgenes son los que son, una biblioteca es una biblioteca y si faltan pues faltan”, “un pais vale lo que vale su cultura: la creatividad, progreso, comunidad y identidad son los ejes comunes al sentimiento de los partidos considerados catalanistas”. Realmente no encuentro tantas cosas en común como nos quiere hacer creer.

CiU habla de Cultura bajo el epígrafe nación, entre el autogobierno y la Catalunya global, y la gran mayoría de sus propuestas tienen que ver con la lengua, la identidad, la cultura popular y tradicional. “las propuestas de CiU en materia de cultura ponen el énfasis en la identidad, los valores y la lengua como elementos culturales básicos para la cohesión social y la convivència ciudadana” y “en la creatividad como motor para encontrar nuevos caminos y crear nuevas oportunidades“.

El PSC incluye la cultura en el apartado de Conocimiento y Cultura junta a Educación, Universidades, Investigación, Política Lingüística y comunicación. Hablan de las industrias cultuales como pilar de la economía, ampliar los públicos de la cultura y abogan por una administración cultural fuerte, ordenada, con prioridades claras que atiende la diversidad.

Realmente no hay muchas coincidencias en cuanto al planteamiento conceptual de como entienden unos y otros la cultura y el país. Recomiendo la lectura detenida de los dos programas una vez pasadas las elecciones porque en la configuración del gobierno y en su concreción podremos ver el peso del programa, y por tanto de los compromisos, en las decisiones de nuestros gobernantes.

Hace poco que hemos escogido a nuestros representantes a partir de unas propuestas programáticas, no parecía que fueran tan iguales cuando se presentaban a la ciudadanía. El resultado de las urnas ha sido el que ha sido y todos esperamos que ahora concrete sus propuestas en políticas en todos los ámbitos. Si no hay diferencias ideológicas, como sostiene Mascarell, quizá no es necesario hacer programas diferentes y hubiera sido suficiente con pasar un proceso selectivo para escoger a los mejores. En una democracia la política es la forma que tenemos para gestionar lo que es de todos y la ideología es el conjunto de ideas que los individuos tenemos sobre el mundo, la sociedad, las cosas y, por tanto, quien orienta la política… La política sin ideología es una tecnocracia o una burocracia, una administración sin sentido, sin rumbo.

Parece que ya nadie se cuestiona abiertamente las cosas, que es más importante la economía que la creatividad, el valor económico de la cultura que su capacidad de transformación, los sectores que al sociedad, la industria que el humanismo, la gestión que la política. Nos quieren hacer creer que solo hay una manera de hacer política, que no es necesaria la ideología, que los recortes son necesarios para el bien común, que muchos tenemos que hacer ajustes para que unos cuantos puedan mantener sus niveles de beneficios. No estoy de acuerdo. Hay otras maneras de hacer las cosas y aplicado a la cultura:

– una biblioteca no siempre es una biblioteca, hay muchos tipos de bibliotecas, desde almacenes de libros y documentos a equipamientos públicos con proyecto cultural y conexión con la ciudadanía que velan por el acceso a todas las formas de conocimiento y ninimizan las barreras que lo limitan.

– no es lo mismo repartir subvenciones a los sectores para tenerlos contentos que generar una política de concertación a largo plazo.

– no es lo mismo entender la cultura como una actividad económica que como una herramienta de transformación social, como un derecho de los ciudadanos.

– no es lo mismo apoyar a producciones que después no tendrán salida en un mercado limitado que crear redes de difusión (básicamente municipales) donde estas producciones puedan girar sin tener que soportar dos veces el coste de la producción.

– no es lo mismo apoyar a los sectores culturales (la industria) que crear las condiciones para el desarrollo de proyectos culturales desplegando espacios de creación por todo el territorio.

– no es lo mismo dirigir la cultura desde el gobierno que dar apoyo a una red de equipamientos y proyectos en el territorio en cooperación con los municipios.

– no es lo mismo rodearse de asesores inútiles para resolver problemas de estructura del partido que confiar en la propia organización y desarrollar políticas de profesionalización.

– no es lo mismo, no, no es lo mismo.

Y la transversalidad de la cultura no se debe entender solo en clave interna, nos con nos, sino con todas las áreas del gobierno: Eduación, Universidades, Comunicación, Territorio, Economía…. ¿será posible esto? ¿será posible dar un lugar de centralidad a la cultura en un gobierno marcadamente de derechas?

No confío nada en este gobierno. Aún así, estaré pendiente de las decisiones del conseller de Cultura para intentar averiguar si, a pesar de todo, trabaja por una cultura abierta, moderna, innovadora creativa, transversal, social, articuladora y integradora o más bien su nombramiento es tan solo una excusa para contentar durante un tiempo al sector cultural.

Veremos

10.01.11 esta mañana Helena Garcia Melero en Els Matins de TV3 ha entrevistado al conseller Mascarell… aquí el enlace

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Quant a rafamilan

Gestor Cultural
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