a propósito del primer festival de crowdfunding en Barcelona

Compartir Dóna Gustet (CDG) es un proceso colectivo que trabaja, desde diferentes disciplinas y artes en la investigación, difusión y intervención para la cultura popular, libre y de transmisión directa. El proyecto nace de la constatación de que existe una gran conexión entre las foras de hacer de la cultura tradicional de transmisión oral y las nuevas posibilidades de producción y distribución libres que ofrecen internet y las nuevas tecnologías.*

Imatge del debat sobre crowdfunding

imatge de la sala de @rafamilan

El sábado 5 de febrero DCG organizó, en la Sala de Actos del Centre Arts Santa Mònica, el I Festival Crowdfunding, un encuentro que se repetirá en los próximos días en Madrid i en Donosti.

Hacía tiempo que participaba en una propuesta tan enriquecedora por el nivel de debate y diálogo entre ponentes y asistentes.

Resumiendo, el Crowdfunding (crowd = multitud, funding = financiación) es un modelo de financiación de proyectos y iniciativas a partir de pequeñas aportaciones económicas de la ciudadanía y otros agentes que se vehiculan mediante las redes sociales. Podría extenderme más en el concepto pero os recomiendo visitar las webs de las plataformas y proyectos que participaron: Goteo, Compartir Dóna Gustet, El Cosmonauta, Verkami, Lánzanos, El Activista, No-res

A propósito del debate recojo aquí una serie de reflexiones, obviedades, afirmaciones y constataciones:

Existen muchos proyectos creativos en la búsqueda de recursos para poderse ejecutar y que quedan a margen de las ayudas públicas y de la inversión de la industria cultural.

De todos los proyectos que se presentan a las diferentes convocatorias de subvenciones solo unos cuantos acaban recibiendo ayudas. El resto quedan sin financiación y, en la mayoría de los casos, sin poder sacarlos adelante. Los sistemas de ayudas públicas funcionan así como un filtro entre las creaciones y la ciudadanía y mediatizan la construcción de universos simbólicos privándonos de infinidad de propuestas y generando una cultura “oficial” sustentada por el apoyo público.

Y pasa lo mismo con la industria cultural, que da soporte solo a aquellas creaciones de las cuales se puede sacar un rendimiento económico, un beneficio.

¿Pero qué pasa con la creación¿ ¿con los creadores? ¿con los proyectos que no superan el filtro de las subvenciones o no se consideran comerciales por la industria?

El crowdfunding se puede convertir pues en una buena herramienta de financiación colectiva que ayude a desregular esta mediatización de las administraciones y la insdustria poniendo el acento en la ciudadanía que escoge  con sus aportaciones las creaciones que saldrán adelante o no.

La financiación colectiva de proyectos no es una idea innovadora en sí, lo es el contexto en que se desarrolla, la red, y las oportunidades de reducir espacio y tiempo, facilitando los procesos. Más allá de la financiación hay una nueva dimensión, la creación de comunidades interesadas en los proyectos que pueden incidir en el resultado, generar nuevas creaciones….

No se trata de ser tecnoutópicos o tecnoptimistas o como queramos llamarle, pero la red es una oportunidad de (re) construir una dimensión de comunidad y un fortalecimiento del tejido social desde una dimensión global en que el concepto de proximidad no se vincula a espacios físicos sino a ideas, culturas, tendencias… y también de asumir de nuevo nuestro papel en los asuntos públicos, poniéndonos en el camino de la conversación, del contacto, el diálogo y la acción colectiva.

La financiación colectiva o crowdfunding no debería de reducirse a aportaciones económicas, yo puedo aportar mis aptitudes o otros recursos. En este sentido, Goteo contempla este tipo de aportaciones y creo que hay que darles mucha importancia, más allá de la vertiente monetaria las aportaciones  en fuerza de trabajo, en recursos técnicos, espacios, estructures… so también imprescindibles.

Me preocupan las licencias de los proyectos resultantes. Para que se cierre el círculo entendo que habría que apostar por licencias de propiedad intelectual no restrictivas… Está claro que cada uno es libre de financiar lo que considere pero también hay que volver a una cultura popular y las licencias libres contribuyen.

Proyectos como el de Goteo tienen una dimensión de servicio público, con la singularidad de que los proyectos reviertan en el procomún, en un retorno social. Comparten conceptualmente una base con la idea de las subvenciones y el papel de los estamentos públicos. La administración pública debería de entrar en dos esferas: como microfinanciadora de algunos de los proyectos y generando mecanismos que permitan a los ciudadanos participar en la toma de decisiones sobre las ayudas públicas a la cultura.

Finalmente, y como nota al pie, acabemos con los anglicismos…

_________

* La cita que abre el post es del colectivo Compartir Dóna Gustet
** Podéis ver el streaming del debate aquí (via experimentaltv.org y neokino.tv)
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Quant a mardiaca

Treballo amb persones des de la cultura, a @lacapsa
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