Cultura es todo aquello que hacemos las personas

El Diàleg amb la ciutadaniaEl Centre d’Estudis i Recursos Culturals de l’Àrea de Cultura de la Diputació de Barcelona nos invita a participar en la Jornada El diàleg amb la ciutadania: com arribar a acords amb els interlocutors culturals. En la descripción de la Jornada se  plantea “la necesidad de dialogar y llegar a acuerdos con la ciudadanía como una necesidad que ningún ayuntamiento puede eludir (…) y que esta acción se debe fomentar en la voluntad de pacto, en el hecho de la escucha y, también en el hecho de saber negociar y encaminar los puntos de vista particulares como un horizonte común” Por otra parte, también formula como objetivo “mostrar como se pueden llegar a acuerdos con interlocutores diversos y con intereses a menudo divergentes, para converger en la formulación de estrategias comunes y aprovechar la energía ciudadana para integrarla en las políticas culturales municipales”

Estas afirmaciones nos llevan a una primera reflexión sobre nuestro papel como gestores culturales, qué relación establecemos con el territorio donde desarrollaremos nuestro trabajo y nuestro posicionamiento dentro de la administración local.

Pero antes nos formularemos algunas preguntas:

  1. Si planteamos la necesidad de diálogo, ¿será porque la administración ha dejado de dialogar con la ciudadanía? ¿lo ha hecho alguna vez?
  2. El nombre determina la cosa. No nos gusta hablar de participación, de negociación, de pacto. Nos aparecen otras palabras… después las veremos
  3. Joan Subirats hizo un tuit el otro día en relación a la legalización de Bildu “la calidad de una democracia se mide por la cantidad de disidencia que es capaz de contener”. ¿podríamos decir, de la misma forma, que la calidad de una política cultura se mide por la cantidad de proyectos trebajados codo con codo con la ciudadanía?
  4. Las personas pedimos, cada día más, una administración relacional centrada en las personas y en la colectividad. ¿es necesario, pues, demoler las estructuras rígidas para ganar en flexibilidad y adaptabilidad? en favor de la ciudadanía, claro…
  5. La celeridad actual, la velocidad con que se suceden las cosas necesita de una profunda transformación de las metodologías de trabajo, del paradigma de la programación como eje de la política cultural. Los cambios que estamos viviendo son más profundo y estructurales que pensar tan solo en la comunicación o en la participación.

Hemos intentado ordenar nuestra intervención en  3 NUBES Y 13 IDEAS como punto de partida:

Ecosistemas Culturals

1. La complejidad ya es estructural, el territorio ya no es solo el término municipal donde desarrollar la acción cultural. No podemos pensar en el territorio desde un punto de vista unidimensional: físico, político, institucional… Es necesario incorporar otras dimensionar y observarlas y considerarlas todas al mismo tiempo: memoria histórica, el paisaje, el “paisanaje”, el territorio virtual, las redes de transportes, el urbanismo, la movilidad, las relaciones personales, la multiplicidad de identidades, la construcción de ciudadanía, de comunidad… El territorio se convierte e nun gran mapa de relaciones en 3D, como mínimo (la virtualización del territorio, de los lugares a los espacios)

2. El paradigma 2.0 actualiza y pone en primer plano los valores de crear, compartir, colaborar y conectar y pone a las personas en el centro de este escenario. No se trata solo de tecnologías, se trata de un cambio social que se apropia de ellas. Las tecnologías son herramientas que facilitan y hacen posible el desarrollo personal, de los proyectos… no son un fin en sí mismo. No estamos hablando de tecnología, estamos hablando de nuestra actitud ante las tecnologías. La tecnología no puede anteponerse nunca a los contenidos. La sociedad tiene más poder y conocimiento que cualquiera de las instituciones que ella misma ha creado para la gestión de lo común. El paradigma 2.0 significa una transformación hacia alguna cosa nueva, que no porque sea nueva ha de ser buena, pero tenemos las oportunidad de hacerlo posible.

3. La velocidad con que se producen los cambios es exponencial. No tenemos tiempo de entender alguna cosa que ya aparece otra más interesante. La capacidad de adaptación a los cambios requiera de una gran flexibilidad y permeabilidad y de nuevas competencias. La actitud con la que abordemos la complejidad y las incertezas será fundamental para entender una nueva realidad.

4. La vida es una tómbola, o como diría Cortázar “la vida es una pura joda”, pero también una red de redes. Todo está formado por redes, las neuronas, los transportes, la información, los mercados, las relaciones… Trabajar en local, en red, en la nube, compartiendo, creando y activando redes, consolidándolas. Y entendiendo que no todas las redes tienen su centro en nosotros y que, incluso, podemos no formar parte.

La organización

5. La deconstrucción por agotamiento del model y la necesidad de una organización abierta. Para conseguir una “institución expandida” hay que cambiar el posicionamiento de las personas implicadas y pensar más en la generación de contenidos que en la distribución de los que alguien ha generado y colocado en el mercado. Hay que trabajar, pues, por una organización relacional y mediadora con el humanismo como eje y humanizadora en esencia.

6. Retorno a la gestión de aquello que nos es común. El servicio público como la gestión de lo que es de todos, lejos de la apropiación de aquello que es público con conciencia de patrimonialización y “privatización pública”.

7. Las periferias como nuevos centros. Volvemos a las redes, las periferias como nodos de una red no descentralizada sino distribuida. En las periferias está el contacto, el roce, tocamos la realidad. Comencemos desde las periferias para llegar a los centros.

8. El cambio no es fácil, ni rápido, ni bonito. El cambio es difícil, lento, feo y, en ocasiones, hasta hace daño. El cambio comienza en la micropolítica, la cotidianeidad y las cosas pequeñas (piensa global, actúa local)

Los profesionales de la Cultura

9. Reivindicación de la vertiente social y la dimensión humana de la gestión cultural. De una forma u otra hemos arrinconado la idea de que la cultura es, en esencia, una cuestión de personas. Hemos priorizado protocolos, análisis de cifras y trabajos de márqueting, olvidándonos del diálogo y de la construcción de ciudadanía desde la cultura. La metodología, las herramientas son necesarias, imprescindibles, pero tampoco son la finalidad de nuestro trabajo.

La cultura debe mejorar la calidad de vida de las personas y de nuestras ciudades, no la calidad material, sino justamente la otra… Y esta es una cuestión social. la cultura nos ha ha de ayudar a encontrar soluciones a los problemas fundamentales.

10. Actitud hacker. Según el Jargon File un hacker es “basicamente un experto o un entusiasta de cualquier tipo. Aplicar pasión a lo que hacemos, superar el horario laboral, el reloj, las estructuras rígidas. En palabras de José Ramón Insa “El espíritu hacker de la cultura local nace del interés por la excitación que produce el hecho de hacer cultura. El espíritu hacker transciende las relaciones habituales individuo-jornalero-administración”. Sobre este tema tenemos un post pendiente en Temptatives… pronto!

11. Es necesario aclarar conceptualmente nuestro posicionamiento profesional, desde donde miramos y donde y con quién trabajamos. No podemos renunciar al compromiso y a una cierta carga ideológica y ética en aquello que hacemos. Y es imprescindible reconocer el valor individual y colectivo de la comunidad, pero no como los otros, los administrados, destinatarios, clientes o públicos… sino como parte esencial de nosotros mismos. Nosotros no somos los propietarios de los servicios públicos y pedimos a los otros que participen en nuestros proyectos; no proponemos y esperamos que “hordas” de ciudadanos luchen por consumir, participar o responder a nuestras propuestas diseñadas en los despachos, legitimándolas…

12. ¿dónde está escrito que las políticas culturales solo las hacen los políticos? ¿cuándo hemos abandonado nuestra función de diseñadores de políticas culturales, nuestro papel técnico de diagnosticar las situaciones y hacer propuestas de intervención? ¿por qué nos hemos acomodado, en algunos casos, en un papel estrictamente de “felpudo” que ya ni mordemos? ¿dónde y cuándo perdimos nuestra capacidad crítica, la de cuestionar aquello en lo que no creemos, aquello que sabemos que no es ni nuestro oficio ni el beneficio de todos?

13. Nunca deberíamos haber abandonado las calles. Trabajamos en espacios compartidos, cocreando con los ciudadanos generando un activismo entre iguales a partir de la conversación, el diálogo.. desde lo más pequeño y nana es desde donde se forjan las revoluciones, los cambios. Tenemos una función de interfaz, de conectores en mútiples redes distribuidas: la ciudad, los sectores culturales, los ciudadanos, los equipamientos, las relaciones persones, las identidades individuales y colectivas… y la propia organización. también la propia organización, sí.

EXPERIÈNCIES

Fotografia de Laura Quinto a l’Òpera Prat by @lacapsa

1. Proyectos “motor” propuestos desde la institución que los plantea como una idea recombinatoria a partir del trabajo con creadores.  La institución plantea una idea abierta, un pre-beta, desde donde poder recombinar las propuestas a partir del trabajo con las personas, generando un proyecto beta nuevo y diferente, furto de las aportaciones de todos.

2. Proyectos ciudadanos donde nuestra presencia queda diluida en el colectivo. Ya no representamos a la  institución y somos unos activistas más de la ciudad y aportamos y aprendemos desde el trabajo colaborativo compartiendo experiencias y conocimientos.

3. Oportunidades y serendipia. No perder la idea y la necesidad de ser laboratorio y de fomentar espacios de experimentación. Reconocer las oportunidades y beneficiarse de los instrumentos de cambio que el mundo moderno proporciona, también de las tecnologías y la filosofía que las sustenta. Internet, la red distribuida como utopía del acceso universal a la cultura y a la ciudadanía como derecho fundamental. Los nuevos escenarios nos aportan nuevas oportunidades. Y no se trata de una frase hecha. Sólo el hecho de estar presente con una determinada actitud, abierta y flexible, la posibilidad de experimentar es enorme y nos permite entrar en nuevos escenarios y traspasar fronteras… Pero hay que estar.

También hay que tener presente la idea de acompañamiento a determinos personas allí donde la ciudad no pueda llegar, a espacios que pueden favorecer su crecimiento personal que aportará a la ciudad y enriquecerá lo común y compartido

“Cultura es todo aquello que hacemos las persones”

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Una resposta a Cultura es todo aquello que hacemos las personas

  1. Retroenllaç: el CERC, de nuevo… | temptatives

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